Galería: Arrimones, silbidos y piropos, el acoso que sufren las mujeres diariamente

«No te vistas así», «Una mujer no debe estar fuera de noche», «No regreses tarde», «No andes sola en la calle», «Mejor quédate en casa». ¿Cuántas veces no hemos escuchado ese tipo de “consejos” para las mujeres que nos rodean? ¿Cuántas veces a los hombres nos han tenido que decir algo así para que podamos salir a trabajar o sólo divertirnos?

La marcada línea entre hombres y mujeres no sólo está en los privilegios, también se encuentra en el peligro constante de ser abusada, ultrajada, molestada y acosada por hacer lo que cualquier otro ser humano tiene derecho: vivir.

*Foto: La Tercera

No importa la hora, el lugar o quién está cerca, la agresión sexual contra las mujeres es una práctica habitual. Donde se presenta con más regularidad en los espacios públicos respecto a otros lugares como la casa o el transporte.

«Iba caminando a mi casa y de repente unos tipos en un carro me empezaron a chiflar y aceleraron hasta quedar a mi lado», cuenta Adriana, una joven mexicana de 24 años. «Durante una cuadra siguieron a mi lado, no tenía ni a dónde meterme, me iban siguiendo y preguntando a dónde iba y que por qué sola, yo no sabía qué pedo y seguí caminando hasta que llegué a una tiendita y me metí. Estuvo feo porque no sabía si se iban a bajar para hacerme daño».

Como Adriana, miles de mujeres son acosadas diariamente en las calles de México. De hecho el Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y Niñas en Transporte Público de la Ciudad de México, hecho por ONU Mujeres, revela que el 57 por ciento de las agresiones contra ellas sucede en las calles, mientras un 22 por ciento ocurre en casa y un 12 por ciento en el transporte público.

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*Foto: Debate

La ONU Mujeres, el Instituto de las Mujeres y El Colegio de México se dieron a la tarea de comparar y cruzar datos de la Procuraduría Capitalina, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y algunas entrevistas a grupos focales, con el objetivo de identificar el tipo de violencia de la que son víctimas las mujeres todos los días.

Según los datos encontrados, 8 de cada 10 mujeres que fueron agredidas, viajaban solas. También se encontró que el 93 por ciento de las agresiones hacia mujeres son miradas lascivas, los chiflidos representan un 80 por ciento, acercamientos 70 por ciento, violencia física como los “recargones” representan un 65 por ciento. Las instituciones encargadas de hacer el estudio aseguran que ese tipo de agresiones suelen darse con más frecuencia en el Metro, debido a que los agresores sacan provecho de la aglomeración.

En cuanto a los horarios en los que suceden las agresiones, muchas personas piensan que durante la noche hay más peligro, pero eso es falso, en realidad los ataques suceden con mayor frecuencia entre las 12 pm y las 18 pm.

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Una pregunta que muchos nos llegamos a hacer es: ¿cómo hemos permitido que la mayoría de las agresiones sexuales sucedan en los espacios público, a la vista de todos? La respuesta, según las instituciones encargadas del estudio, es que hemos cotidianizado las agresiones y la violencia contra la mujer.

«Hay una cultura de tolerancia sobre este problema. Se normalizó el agredir a una mujer en la calle», aseguró a medios Yeliz Osman, coordinadora del programa Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas de ONU Mujeres.

*Foto: La Tercera Vía

Aunque sea difícil leerlo, es una realidad esa aceptación del machismo en la sociedad mexicana. Un ejemplo se da en el estudio, ahí también se entrevistó a algunos hombres que terminaron aceptando disfrutar cuando ven que una mujer es acosada, por lo que no creen necesaria una intervención.

También se encontró que, desde la perspectiva de los hombres, las miradas morbosas, los chiflidos o piropos no representan un forma de violencia sexual, incluso hubo quien señaló que la mujer es quien tiene la culpa de las agresiones por «vestirse así».

Aunque se trate de una triste realidad, es bueno leer este tipo de cosas para tomar conciencia y así erradicar esa penosa y triste realidad.